viernes, 13 de noviembre de 2009

TALLER DE DIBUJO

Cuando ví que dentro de la malla curricular de la carrera de Diseño que comencé a estudiar este año, estaba el Taller de Dibujo, pensé que iba a ser un ramo muy difícil para mí, puesto que nunca tuve un acercamiento muy específico con esta área, a pesar de que en algunas oportunidades participé en concursos de dibujo (no obteniendo ningún premio por supuesto), lo hice porque en mi interior sabía que tan “matá” no era para dibujar y me atraía mucho, pero sin embargo nunca me destaqué en las clases de Artes plásticas ó Técnicas manuales del colegio (se me cayó el carnet!!!…. ahora tienen otros nombres esos ramos). Ahora entiendo que no es necesario haber nacido con talento especial para poder dibujar bien. La práctica y el estudio son indispensables al momento de querer lograr un buen resultado. Sin embargo Betty Edwards en su libro "Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro", relaciona directamente el saber dibujar con la utilización del hemisferio derecho del cerebro, derivándose de este adiestramiento numerosos beneficios añadidos. Hay quienes creen que las personas que aprenden a dibujar de manera innata (los que utilizan el hemisferio derecho, aunque sin saberlo) no solo dibujan bien, sino que destacan también en muchas otras áreas de estudio como idiomas, música, etc., ya que el adiestramiento de esta parte del cerebro redunda en beneficio de toda la persona.
Quizás es por eso que desde un principio fue el ramo que más me motivó y en el cual he visto con más nitidez la evolución que tuve desde principios de año hasta ahora que ya nos queda menos de un mes para terminar el semestre.

Cada dibujo realizado era un desafío diferente y a medida que me daba cuenta que iba entendiendo el lenguaje que nuestro profesor nos invitaba a conocer, mayor era mi ilusión porque ese dibujo llegara a un final que era el que yo quería entregar… y para qué decir de la satisfacción que sentía cada vez que terminaba mi trabajo y me daba cuenta que efectivamente ese dibujo tenía un “lenguaje”, quería decir algo, hablaba por sí solo y dependiendo de quién lo viera, podía incluso tener varias interpretaciones.

Por todo esto es que decidí compartir con todos lo que vean mi Blog algunos de los dibujos que hicimos durante el año en este Taller - que es mi regalón - e hizo que me diera cuenta que hay habilidades en mi que aún ni yo misma me conozco, o no me la creo, o no las he trabajado. Tampoco digamos que soy la nueva “Picaso” porque estoy a años luz de logar un nivel profesional ó algo parecido, simplemente que estoy muy feliz con los resultados logrados y eso es más que suficiente para querer compartirlo con Uds.

Técnica grafito, aprendiendo proporciones del rostro: Técnica tinta china, bocetos rápidos de rostros con luz y sombra:

Técnica lápiz acuarelable, 1º dibujo de modelo con ropa:

Técnica tinta china, modelo con vestuario utilizando luz y sombra:

Técnica grafito, cuerpo humano:

Técnica lápiz carbón, Modelo presente:

Ténicas mixtas:

Técnica grafito, textura del vestuario utilizando sólo una técnica:

Técnica, lápiz pastel sobre cartulina negra, dibujar a la modelo presente dando luz y sombra en negativo:

Hay estudios que dicen que los beneficios físicos y espirituales que aporta el dibujo a quien lo practica son múltiples. Es una buena forma de adquirir paciencia, disciplina y perseverancia... Para mí ha sido un incentivo de reafirmar que nunca es tarde para aprender algo nuevo, que con práctica y estudio podemos llegar a ser buenos en cualquier disciplina que nos propongamos y por otro lado que siempre podremos encontrar dentro de nosotros mismos nuevos caminos que recorrer y aptitudes que nos van haciendo crecer y podemos compartir con los demás.

No puedo dejar de mencionar al "Profe de dibujo", quien nos incentiva con sus comentarios y se hace parte de nuestro aprendizaje.

Que tengan un excelente fin de semana!

miércoles, 4 de noviembre de 2009

El "LBD"

No todos lo saben, pero este blog ha nacido de manera espontáneamente "obligatoria" bajo la supervisión del profe de "Informática aplicada al diseño" y forma parte de la Unidad temática que corresponde a este semestre la creación de nuestro "blog", pero como no quiero que se transforme solo en una obligación, trataré de irlo actualizando con los temas que me interesan, los trabajos que he tenido que realizar durante el año en el Instituto, mis vivencias, gustos y pasiones... la idea es que sea interesante y entretenido... al menos... solo pido algo de paciencia ya que no tengo tanto tiempo y estoy aprendiendo a usarlo y por otro lado aún no tengo el notebook que necesito en mi depa., por lo tanto en algunas escapaditas de mi labor diaria en la oficina, me vuelo e inspiro... porque, es verdad, me gustó esto de tener un blog propio.
Luego de esta aclaración, me gustaría compartir con uds. una parte del trabajo de Re-diseños de vestidos que tuvimos que entregar hace algunas semanas al profe de "Taller básico de diseño", en el cual investigamos la historia del vestido, cortes, inspiraciones, entendiendo porqué ha tenido los cambios que ha tenido (si, porque todo tiene un motivo)... y dentro de esta investigación, me encontré con un infaltable básico que toda mujer debería tener en su closet... el "LBD", abreviatura con que se conoce mundialmente al "LITTLE BLACK DRESS" ó vestidito negro, que es un vestido de tarde o cocktail, de corte simple, frecuentemente corto y que fue popularizado en la década de los 20's por la diseñadora de moda Coco Chanel, quien pensó en crear un modelo versátil, duradero y accesible al mercado más amplio posible... y en un color neutro.
El LBD es considerado un básico de la moda porque dependiendo de los accesorios con que se lleve, puede ser usado para ir a la oficina (con un blazer y tacos), para un coctail, agregándole algunas joyas y accesorios, para algún evento especial, etc., estarán siempre "vestidas para la ocasión". Es sexy, sobretodo si es escotado, hace ver más delgada (gran detalle!) y saca de apuros. A muchas nos ha pasado que ante la típica frase de "qué me pongo", este comodín nos ha hecho salir airosas... y más encima nos sube el autoestima porque tiene esa cualidad de hacernos sentir seguras de nosotras mismas.
La verdad es que es difícil encontrarle algún defecto, con un LBD nos podemos ver chic, glamorosas, elegantes pero sencillas, eso si, hay que tener cuidado de evitar los extremos.
Un "total black" puede verse muy siniestro ó severo por eso tenemos que elegir bien el modelo, accesorios y además usar un maquillaje adecuado cuando lo amerite la ocasión.
La idea es que éste sea un modelo simple (ya lo dijimos... es un básico), porque si es un modelo que se relacione claramente con alguna moda, se verá anticuado en un corto plazo y no cumplirá el objetivo. Por otro lado, es mejor que sea sin mangas y escotado para que deje ver la piel y así será más fácil que se vea diferente dependiendo de con qué se combina. Son muchas las alternativas en ese caso, cinturones, carteras, pañuelos, leggins, zapatos... incluso con una camisa debajo cambiará totalmente el look que quieres mostrar.
Veamos sus cambios a través de la historia:
En 1900 Lo usaban las mujeres de luto. Llevar un vestido negro era considerado indecente y sólo se atrevían aquellas a las que no les importaba figurar en sociedad.
En 1926 Coco Chanel hizo que la prenda fuera aceptada y se convirtiera en el nuevo ícono de la moda.
Los años 30 y 40 En la época de la Gran Depresión, el vestidito negro se convirtió en la opción más económica para lucir glamorosa. Además de que era muy fácil de confeccionar. Durante la Segunda Guerra Mundial perdió el glamour porque las mujeres, al verse en la necesidad de tomar el lugar de los hombres en las fábricas y eventos, necesitaban una prenda práctica y austera. Además, las opciones de tela eran pocas. En 1947 Al terminar la guerra, las mujeres querían sentirse femeninas de nuevo y optaron por un estilo de vestir con hombros delicados y cintura muy ceñida. Era el “New Look” de Christian Dior.
En este periodo, el vestido negro recuperó la elegancia que mantiene hasta hoy.
Década de los 60 Los directores de Hollywood lo incluyeron en sus películas a finales de los 50 e inicios de los 60. En la película Some Like it Hot (1959), Marilyn Monroe aparece con un sensual LBD.
En Breakfast at Tiffany’s (1961), Audrey Hepburn en su personaje de Holly Golightly, usó tres de estas prendas que hoy son un ícono de estilo.

Todas tenían su preferido, incluso Edie Sedgewick, la “it-girl” musa de Andy Warhol, fue fotografiada en varias ocasiones con un Little Black Dress.

Década de los 80 En los 70, los colores brillantes opacaron al vestidito negro, pero éste regresaría con muchas variantes la siguiente década. La clase alta usaba los modelos de Óscar de la Renta y las rebeldes adecuaban la prenda con aires punk. Artistas como Debbie Harris, vocalista del grupo Blondie, puso de moda los cortes asimétricos y las versiones minis del LBD.

Década de los 90 El vestidito negro fue el rey de la moda en los 90 y sus cambios fueron sustanciales. Las subculturas punk y dark le agregaron a la prenda un toque rudo. Quienes buscaban hacerse notar, optaban por lucirlo.

Las actrices de series como Friends y Sex and the City posaron con vestidos negros. Mariah Carey, quien alcanzó su fama en esta época, usó uno para la portada de su primer CD.

El 2000

Algunos dicen que el LBD ya no es tan fashion como antes y que se convierte en la prenda que “nunca falla”. Aún así, muchas lo siguen usando y ya es parte de la cultura popular. Algunas tiendas en línea de grandes almacenes tienen una sección dedicada al Little Black Dress. Los nuevos creadores de moda toman las bases de este clásico y le hacen adecuaciones significativas: es más largo y amplio (pero sin llegar a ser un vestido de gala) y se toman muchas libertades para lograr que su diseño vaya con las tendencias actuales.

Sea como sea, y después de ver todas sus ventajas, queda claro que el LBD es un vestido que tenemos que tener SI o SI dentro de nuestros básicos... no creen?